Dándole vueltas al feminismo.

Por Beatriz Gimeno

Hace mucho tiempo que no me siento cómoda en el feminismo, que no tengo sitio. No me siento nada identificada con eso que se llama feminismo tradicional, aunque mucha gente me identifica con él. Tampoco tengo sitio en el otro lado, en el feminismo queer, donde creen que soy una feminista tradicional. No tengo para mí un espacio en el que poder sentirme plenamente a gusto, sola o con otras. No soy una feminista institucional, desde luego, porque nunca he estado ni siquiera cerca de ninguna institución, ni he cobrado nunca de ninguna institución feminista, ni tengo nada de lo que cuidarme o guardarme ante las instituciones, voy por libre y a veces digo cosas que incomodan. Pero respeto mucho la labor del feminismo institucional y le reconozco la importancia que ha tenido y tiene en los avances que se producen. No es mi sitio, pero es un sitio imprescindible. Con el feminismo tradicional, no necesariamente institucional, comparto muchas cosas, fundamentalmente la necesidad de la lucha política y social por la igualdad; la lucha imprescindible por tomar espacios de poder y por usarlos para cambiar las cosas. Las cosas se cambian desde el poder o en su cercanía. Yo sería una feminista que cree firmemente que la ley debe garantizar y promocionar la igualdad en las instituciones de todo tipo, económicas, educativas, sociales. Además, mi marco referencial es siempre la defensa de los derechos humanos, que son los que son y que no son ni discutibles ni relativos.

Pero al mismo tiempo, cuando estoy con esas feministas en una manifestación, concentración o acto, me siento como pez fuera del agua. No tengo, en lo personal, nada que ver con ellas, aunque soy tan feminista como ellas. En mi vida personal me sitúo claramente en los márgenes. Porque ese feminismo tradicional, por más que necesario y aun revolucionario en muchos aspectos, es muy conservador en otros y a mí, personalmente, me ahoga. Con las debidas precauciones que deben hacerse siempre que se generaliza, es verdad que a menudo es clasista, que muy a menudo es lesbófobo y transfóbico, que tiene prejuicios, que no entiende la política como pacto entre diversos sectores, que es rígido, no flexible, maximalista, que no sabe convivir con la diversidad ni humana, ni sexual y que a veces no sabe interpretar la sociedad de hoy. No se trata de volverse relativista, pero sí de saber interpretar el contexto, los cambios sociales y no estancarse en una sociedad que ya no existe.

Es obvio que el feminismo, como la izquierda, tiene problemas; se ha atomizado en colectivos no sólo diversos, sino a veces enfrentados e incluso enemigos. Y ha perdido influencia social porque cuando un movimiento se atomiza y ofrece respuestas muy diferentes a distintos problemas, el poder siempre va a buscar la interlocución del sector que le sea más próximo. En algunas cuestiones no avanzamos nada y en otras las feministas estamos retrocediendo porque además, se está visibilizando y ganando adeptos el antifeminismo, algo que hace unos años parecía imposible que pudiera suceder excepto en espacios muy reaccionarios.

Se ha avanzado mucho en igualdad legal y social pero el pensamiento de la igualdad no ha calado de manera masiva y además el antifeminismo se ha organizado y ha adquirido nuevas fuerzas y visibilidad. Los hombres han ido aceptado los cambios mientras no se tocaba su estatus ni privilegios, pero hemos llegado al punto en que o se incorporan a la igualdad (lo que implica renunciar a los privilegios) o no podremos avanzar más. Y será más difícil si la mayoría de las feministas no conseguimos ponernos de acuerdo en lo básico y eso implica escuchar a las otras, abrir debates políticos de verdad, pactar, renunciar a imponer, ver a las otras. Eso es la política.

El otro día me encontré con un artículo del economista Juan Torres sobre los problemas que tiene la izquierda para imponerse sobre las condiciones que generan hegemonía y pensé que su artículo era perfectamente aplicable al feminismo. El artículo se llama “Seis piezas para reconstruir la izquierda” y usando ese artículo como base, incluso copiando algunos párrafos y categorías, lo hago extensivo al feminismo.

Los tiempos cambian, pero a veces una parte del feminismo no. Más allá de defender algunas cuestiones básicas que son irrenunciables, parece cierto que la terminología, los tonos, las formas del feminismo convencional no encajan hoy con el lenguaje dominante en nuestra sociedad. Estamos hablando de una sociedad en la que el sexo tiene una presencia abrumadora, estamos hablando de prácticas sexuales no ortodoxas libremente asumidas y gozadas, estamos hablando de otras maneras de relacionarse las personas, estamos hablando de otras mujeres y otros hombres (aunque en lo sustancial no haya cambiado) pero admitamos que se han abierto otros espacios. Si bien mucho de esa hipersexualización admite una crítica política, que el feminismo tiene que hacer, creo que no todo puede rechazarse en bloque y sin discusión. Si el porno es machista, no todo tiene por qué serlo y muchas mujeres lo disfrutan; si algunas prácticas sexuales, como el BDSM, tienen una lectura patriarcal, también tienen lecturas alternativas. No se puede hacer desaparecer el contexto como si no existiera o demonizarlo en bloque: la pornografía, la banalización social del sexo, el sexo como objeto de consumo, el BDSM… Una parte de todo esto es antifeminista, otra parte no sólo antifeminista, otra parte permite espacios de empoderamiento, de libertad y de placer a las mujeres. No importa que sean los menos o que sean muy pequeños, hay que ocuparlos. Entre otras cosas porque si no lo hacemos esos espacios serán ocupados por el antifeminismo y desde ahí conectará con una parte importante de la sociedad.

Yo soy feminista más o menos tradicional en mi práctica política, pero tengo prácticas sexuales no ortodoxas que el feminismo condena, ¿No puedo hablar de ello? ¿No puedo escribir de ello? ¿Tengo que estar en el armario? ¿Cuánto hace que el feminismo tradicional no habla de sexo, de la materialidad del sexo, del orgasmo, de prácticas sexuales, de placer? ¿En qué momento los derechos sexuales y reproductivos se convirtieron en derechos únicamente reproductivos? ¿Cuánto hace que el feminismo tradicional ha dejado de ser irreverente, de hablar de empoderamiento sexual? ¿Por qué el feminismo heterosexual no puede ser queer? ¿Cuándo dejó el feminismo de ser una teoría sexualmente arriesgada?

El feminismo tradicional sigue hablando a los sujetos impersonales: en este caso “las mujeres”, lo mismo le pasa a la izquierda “la clase obrera, los inmigrantes”, etc. No se trata de negar la categoría mujeres, yo no la niego como hacen algunos sectores del posmodernismo, ahora en retirada; pero lo cierto es que, como dice Torres, los cambios no los realizan las categorías sociales sino las personas, y las mujeres de ahora son muy distintas entre sí, quizá más distintas que nunca. El sujeto del feminismo también somos las mujeres que tenemos prácticas sexuales no hegemónicas, las que no nos sentimos mujeres de la misma manera, quizá, que ellas, las que encontramos placer sexual en prácticas que esas feministas critican, a las que nos gustan las mujeres masculinas, a las que nos gustan las pollas de plástico pero no las de verdad, las que nos hormonamos, las que no nacimos con genitales femeninos, las que nos definimos como transgénero, etc. Ya sabemos que esa no es la realidad de las mujeres afganas o incluso de las mujeres maltratadas aquí mismo, pero a nosotras también nos importa que los sueldos sean iguales, que no exista el maltrato, que las mujeres sean libres, que participen paritariamente en política, que ocupen ministerios… También somos feministas. No se nos puede borrar.

Pero sobre todo, el sujeto principal del feminismo deben ser las mujeres más victimizadas o vulnerables y eso implica hablar con ellas y, a veces, estar en desacuerdo con ellas. Pero es muy difícil hablar de igual a igual si se cree de antemano tener las respuestas. Desde luego, en la práctica, las prostitutas no son sujeto del feminismo, ni las trans, ni las queer a veces ni las lesbianas en tanto que sean activa, visibles y orgullosamente lesbianas. En ocasiones, el feminismo tradicional parece que habla a los sujetos más excluidos del mismo desde la seguridad de que conoce sus destinos y la manera en que pueden conquistarse. En ese sentido, es cierto que al feminismo tradicional parece faltarle humanidad, verdadera empatía por las mujeres que sufren o que están en situaciones tan diferentes a las de ellas, que tienen acceso al discurso; es verdad que el feminismo se dedica a teorizar la justicia social mientras ofrece una cara muy alejada de la verdadera empatía. Es verdad que parece que juzga, o que sólo juzga, es verdad que parece que da órdenes. Le falta sufrir con las mujeres que sufren.

Dice que está en contra de la prostitución y a favor de las prostitutas pero eso a menudo no son más que palabras, ni una sola de esas feministas saldría a la calle por ellas. Yo también estoy en contra de la prostitución pero estar a favor de las prostitutas tiene que ser algo real; implica una toma de postura activa a favor de garantizar el cumplimiento de sus derechos humanos y en contra de la vulneración de los mismos, vulneración que no comenten sólo los proxenetas, sino también, y muy a menudo el Estado, la policía, las leyes… Como explica Juan Torres para la izquierda, hay una especie de separación cognitiva entre la manera en que ven los asuntos sociales y la manera en que lo expresan y la manera en que lo ven las víctimas. Sobran los discursos maximalistas que no generan simpatía en nadie, que la gente no entiende, que tan desagradables son de oír. Siempre te están regañando. Yo tengo esa sensación muy a menudo, de que me están regañando y juzgando y si la tengo yo, imagino cómo deben sentirse otras personas más alejadas del feminismo que yo.

El feminismo tradicional huye de los matices, de las zonas grises. Pero no hay soluciones simples para problemas complejos y el patriarcado es muy complejo y mezcal muchos factores, a veces encontrados. En esos casos, lo mejor es tener algunos principios inamovibles, pero pocos. Si el discurso está lleno de principios inamovibles ni se debate, ni se discute, y da una pobre impresión, de rigidez y de sapiencia.

Además, el feminismo tradicional viene mostrándose incapaz de gobernar la diversidad, incluso su propia diversidad interna. Nos hemos internado en batallas cainitas, divisiones, rupturas irreparables. Aun estando en desacuerdo profundo hay feministas probadas en distintos lados de las batallas que parecen haberse abierto en el seno del feminismo. El feminismo tradicional, a veces, muestra un serio desprecio por las experiencias vitales ajenas: el transgenerismo, el lesbianismo político, otros modos de ser mujer u hombre o nada, las mujeres masculinas, las que se hormonan, las drag king… No es que no lo compartan, es que no consideran que estas experiencias tengan valor ni tampoco que desde ellas se pueda sufrir opresión que merezca la pena combatirse desde el feminismo. Muy a menudo el feminismo institucional decide cual es la lucha principal y desprecia cualquier otra. Pero en las otras experiencias vitales hay sufrimiento, injusticia, discriminación y necesidad, también, de reconocimiento de la dignidad.

Claro que esto no es privativo del feminismo tradicional, sino que cada sector del feminismo tiende a pensar que su interpretación es la única que cuenta, y que tiene la solución para el problema. Esta es la misma patología que está arruinando a la izquierda. Es difícil asistir a debates más agresivos que los que a veces se dan entre nosotras. Son viscerales, pero así no puede haber una respuesta eficaz ante ciertos problemas. No estoy defendiendo que se tenga que hablar con todo el mundo, pero aunque haya desacuerdos profundos entre nosotras, sí deberíamos poder hablar de cuestiones básicas. No tenemos que hablar con empresarios del sexo, pero hay feministas partidarias de garantizar derechos a las prostitutas con las que deberíamos poder hablar para ser mucho más efectivas ante la trata de mujeres y niños, por ejemplo. Por lo mismo, el aborto, la lucha contra la violencia, el neomachismo, el SAP, la paridad, hablar de un mundo sin patriarcado… si pudiéramos hacer frente común sobre esos asuntos seríamos más efectivas y, sobre todo, no ofreceríamos tantos flancos abiertos al neomachismo que viene.

Verdaderamente los distintos sectores del feminismo no tenemos espacios para debatir sosegadamente. Los seminarios, las escuelas, los congresos, las jornadas… se hacen casi siempre desde la exclusión de las otras; no hay verdadero debate ni posibilidad alguna de puesta en común de nada, de entender a las otras, de hablar con las otras, de escuchar a las otras porque las otras también tienen cosas que decir. Es verdad que es muy difícil porque aquí se implican sujetos muy diferentes y organizaciones también diferentes y con objetivos distintos. Y no nos engañemos, esto tiene también que ver con el reparto de poder y, sobre todo, de recursos escasos que cada una busca repartir con su propio sector afín. Es necesario superar esa visión y sustituirla por otra visión más ancha.

Si asumiéramos la magnitud del problema, el resurgimiento del neomachismo, veríamos que es necesario un esfuerzo de convergencia que haga que en algunas cuestiones sólo exista, ante los poderes políticos, una interlocución feminista. En el camino quizá podamos abandonar algunos principios que se han quedado vacíos de contenido o que son abstractos. Es necesario cambiar, humanizar el discurso, pactar en algunas cuestiones, aceptar las diferencias, incluso aunque nos sean incómodas, de tal manera que podamos hacer una casa común más grande. Es necesario que seamos capaces de llenarnos de fraternidad por mujeres diferentes aunque no compartan nuestras posiciones, de pactar, eso es la política. Porque en todo caso no se puede retroceder a un mundo que no existe y hay cuestiones como algunas relacionadas con la sexualidad que han llegado para quedarse y, por tanto, hay que construir con ellas, con los mimbres que tengamos. Sin renunciar a principios fundamentales, pero transformando algunos, porque si no asumimos el reto nos vamos a encontrar con importantes retrocesos en los próximos años.

Extraído de El Ciudadano

“Del 21 al 26 de Noviembre, Tucumán tendrá su semana y Marcha del Orgullo y la Diversidad”

La Comisión Organizadora de la Semana del Orgullo y la Diversidad en Tucumán informa que del 21 al 26 de Noviembre, Tucumán tendrá su semana y Marcha del Orgullo y la Diversidad: Militantes, activistas y organizaciones LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, travestis, bisexuales, queers e intersex) y de género, tendremos nuestra semana de actividades en Tucumán, porque creemos en la importancia de continuar haciéndonos visibles, exigiendo nuestros derechos y promoviendo buenas prácticas en torno a la construcción de ciudadanía en lesbianas, gays, bisexuales y trans.
En la Semana del Orgullo y la Diversidad habrá actividades como mesas paneles sobre familias diversas; identidad lésbica; identidad gay; diversidad y gremios; diversidad y militancia política; como así también recreativas como un desfile de modelos con la participación de modelos trans; el jueves gay y proyección de películas con cine debate, por mencionar algunas. También se realizará la 1era Marcha del Orgullo y la Diversidad el día 24 de Noviembre.
“Queremos una verdadera igualdad, la Ley de Matrimonio Igualitario es un logro grande pero necesitamos más derechos y este es el momento de empezar a exigirlos” comenta Luciana referente de LesWarmi, una de las organizaciones convocantes.
“El martes 8 se debatió en Comisiones el proyecto de Ley sobre la Identidad de Género. Es otro paso más en la dirección de seguir construyendo ciudadanía y esa semana será la primera vez que como comunidad planteamos una agenda con diversas actividades que muestra a la comunidad la gran diversidad que tiene lo LGBT” explicó Victoria del Área Trans de Crisálida Biblioteca Popular de Género, Diversidad Afectivo Sexual y Derechos Humanos.
“Invitamos a la comunidad toda a participar ya que la lucha para terminar con la exclusión es un compromiso que nos atañe a todos y todas, por esto convocamos a todas las organizaciones sociales, políticas, sindicales, estudiantiles, feministas, barriales, de derechos humanos e independientes a participar de las actividades de la Semana del Orgullo y la Diversidad” concluye Gerardo de La Cámpora Diversia.

La agenda de actividades será difundida en breve, a modo de ejemplo las confirmadas son:

*21 de noviembre* Mesa panel copartenidades y comaternidades. “Del Deseo al Derecho”. Testimonios de Familias Diversas de Tucumán. “Apertura Muestra de Arte Erótico”
*22 de noviembre* Lesbianas y políticas públicas y la mesa panel “Puto ¿se nace o se hace?”
*23 de noviembre* Mesa panel Gremios, diversidad y sexualidades y el Desfile de modas “¡Como te quedás?”
*24 de noviembre* Picnic por la Diversidad y la Mateada “diversidad sexual y militancia política”. Marcha del Orgullo LGBT en Tucumán “de todos los colores a todos los derechos”. Y el “Jueves Gay: de lo virtual a lo real”.
*25 de noviembre* intervención urbana “El no a la violencia de género es también un NO a la violencia contra LGBTTTIQ” y Recuerdo a LGBT victimas de los crímenes de odio. También un taller cuidados e información sobre prácticas e intervenciones caseras y salud para trans.
*26 de noviembre * Partido amistoso de futbol Campeonato LesWarmi y la Fiesta de Cierre de la Semana del Orgullo y la Diversidad.

Comisión Organizadora de la Semana del Orgullo y la Diversidad en Tucumán

DURANTE AUDIENCIA EN WASHINGTON: CIDH manifestó su preocupación por inacción de Estados ante la discriminación, violencia y tortura a lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales

(Lima, 29 oct. 2011).- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó ayer su preocupación por la inacción de diversos Estados ante la discriminación, tortura y violencia contra las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) y la falta de legislación a favor de sus derechos.
“Resulta preocupante la falta de políticas públicas para asegurar el goce efectivo de los derechos de estas poblaciones. Asimismo, la falta de políticas de Estado orientadas a penalizar y combatir los crímenes de odio (en los países de Perú, Venezuela y otros de América del Sur y Centroamérica). Además, resulta preocupante la inacción e impunidad del Estado frente a las violaciones de derechos humanos, por la violencia, maltratos, torturas y tratos crueles a las personas en razón de su orientación sexual e identidad de género”, sostuvo Rodrigo Escobar Gil, segundo vicepresidente de la CIDH, durante la audiencia Situación de los Derechos de las Personas LGBTI en las Américas, realizada ayer viernes 28 de octubre, en Washington D.C.
Escobar Gil indicó, además, que los Estados tienen el deber –en virtud de diversos tratados internacionales– de garantizarles el acceso a la salud, la seguridad social, la vivienda y la educación, en las mismas condiciones en que lo hacen con las parejas de distinto sexo.
Todo ello lo señaló después de escuchar las exposiciones de George Liendo, activista gay representante del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos PROMSEX y de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales para América Latina y el Caribe (ILGA-LAC); Maribel Reyes, activista lesbiana representante de la Red Peruana de Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales (RED PERUANA TLGB); Víctor Álvarez, abogado representante de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y de REDRESS Trust; Johanna Ramírez y Marcela Romero, activistas trans de la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (REDLACTRANS); y Rafael Garrido, activista gay de Unión Afirmativa de Venezuela (UNAF).
Entre los puntos que presentó la delegación peruana estuvo la problemática del acceso a la justicia, que genera impunidad frente a actos graves de discriminación, violencia y tortura.

Contra las terapias de ‘reconversión’
Dinah Shelton, presidenta de la CIDH, manifestó que también eran preocupantes los procedimientos –conocidos como terapias de ‘reconversión– aplicados a niños, adolescentes y jóvenes homosexuales, con el fin de cambiar su orientación sexual.
En respuesta, Liendo afirmó que la campaña Curas que Matan –promovida por el Comité por el Día de Lucha contra la Homofobia y Transfobia (Comité IDAHO)– está realizando incidencia en diversos países con el fin de resolver esta problemática; incidencia que consiste –por ejemplo– en hacer alianzas con federaciones de psicólogos, medios de comunicación masiva y diversas organizaciones de la sociedad civil.

El pedido ante la CIDH
Francisco Quintana, subdirector del Programa para la Región Andina, Norteamérica y el Caribe del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), fue el encargado de exponer el petitorio ante la CIDH, a nombre de las agrupaciones LGBTI que se presentaron en la audiencia.
Entre los diferentes puntos, pidió a la CIDH que solicite a los Estados medidas legislativas y de otra índole para salvaguardar los derechos de estas poblaciones, sobre todo aquellos referidos a la vida y la integridad.
Para ver el video de la audiencia temática, entrar al siguiente enlace: http://www.oas.org/OASPage/videosasf/2011/10/102811_PV_V3_11am.wmv

Según las integrantes de la campaña Ni una Mujer más Víctima de las Redes de Prostitución, el discurso político y mediático sobre trata de personas reduce el problema de la trata a los casos más dramáticos de secuestro. Eso oculta la verdadera violencia que viven todas las mujeres en situación de prostitución. Por qué es necesario enfocar los esfuerzos en los “clientes prostituyentes”. por Javier Ávila, especial para MDZ.

Siguieron la ruta de los teléfonos. De Congreso a Plaza Miserere. Eran decenas de mujeres. Iban en procesión ruidosa. Leían textos y coreaban: “¡Ni proxenetas! ¡Ni represión! ¡Salud trabajo educación!”. Arrancaban los cartelitos con ofertas sexuales de las cabinas telefónicas. También de las paredes, de los postes de luz y de los refugios en las paradas de colectivos. En su lugar pegaban stikers que decían: “Basta de explotación sexual”, “si la prostitución fuera trabajo ¿se la recomendarías a tu hija?” o “Sin clientes no hay trata”.

Ese día -23 de Setiembre-, un día como el de hoy, se celebraba el día internacional contra la explotación sexual, una fecha conmemorativa de la sanción de la Ley Palacios de 1913, el primer intento en el continente para penalizar la explotación de la prostitución de mujeres y niñas. Cuando llegaron a Plaza Miserere hicieron una radio abierta. Después quemaron los cartelitos en una gran fogata.

La actividad había sido coordinada por las organizaciones feministas que integran la campaña “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”.
“Lo hacíamos no como una solución al problema de la prostitución, porque sabemos que es mucho más amplio, sino para desnaturalizar la exhibición de los cuerpos de las mujeres como si fueran mercadería”, cuenta Marcela D Angelo, arquitecta e integrante del Seminario de derechos humanos con perspectiva de género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

“Para nosotras la trata de personas es una manera más de incorporar mujeres y niñas al mercado de la prostitución. Hablar de la trata de personas sin encarar el problema de la prostitución no sirve. La prueba está en que los medios de comunicación hablan mucho en contra de la trata pero promocionan permanentemente a las mujeres como mercadería. El caso más brutal es Marcelo Tinneli, pero no es el único”, continúa.

Un discurso que encubre

Para Marcela D Angelo, quien en 2009 visitó Mendoza en el marco de una actividad realizada por la Campaña en conjunto con las organizaciones locales AMMAR–FEDERAL Mendoza y Las Juanas & las otras, el discurso político y mediático de la trata de personas vinculado a los secuestros y las desapariciones oculta la verdadera violencia de la prostitución: “Pegar la trata con el secuestro y la violencia es un discurso mediático que toman las ONG y los organismos internacionales. Lo que esto oculta realmente es la violencia misma de la prostitución, la afectación de la subjetividad de las mujeres y la explotación sexual que esta connlleva. También la responsabilidad masculina colectiva de los hombres como clientes prostituyentes, como puede ser nuestro propio hijo, nuestro padre, nuestro marido o nuestro compañero de militancia”.

Es que el problema de fondo es la prostitución. Por eso en la Campaña abordan el problema de la trata y la prostitución desde el feminismo abolicionista.

“El feminismo abolicionista sueña con un mundo sin prostitución. Sueña con abolir el sistema prostituyente, el cual está formado por los proxenetas, los fiolos, los tratantes, las iglesias que naturalizan, los medios de comunicación y, esencialmente, por el invisible, que es el cliente, al que nosotros llamamos “prostituyente”. El que pone el target de las mujeres que se necesitan en la prostitución es el cliente. Si quiere nena tiene nenas y cada vez hay más nenas entrando a la prostitución”.

Además agregó:

“Es necesario visibilizar a la trata como una forma, como un medio para llegar a la prostitución, porque la trata en sí misma no es nada. Si no hubiera prostitución no habría trata para incorporar a mujeres y niños a las redes de explotación sexual”.

Javier Ávila es colaborador de MDZ.

22 de septiembre de 2011.- Amnistía Internacional ha condenado la decisión de las autoridades del estado de Georgia de ejecutar al condenado a muerte Troy Davis.

Troy Davis, de 42 años y recluido en el “corredor de la muerte” desde 1991, fue ejecutado mediante inyección letal en la prisión estatal de Georgia en Jackson el miércoles, pese a las serias dudas en torno a su culpabilidad.

Ese mismo día, Irán ahorcó públicamente a un muchacho de 17 años condenado por la muerte de un popular atleta, pese a la prohibición internacional de ejecutar a menores, y China ejecutó a un ciudadano paquistaní condenado por narcotráfico pese a que los delitos de drogas no superan el umbral de los delitos “más graves” establecido por el derecho internacional.

“Es un día triste para los derechos humanos en el mundo. Al ejecutar a estas personas, estos países se apartan de la tendencia global hacia la abolición de la pena de muerte”, ha manifestado Guadalupe Marengo, directora adjunta del Programa para América de Amnistía Internacional.

“Los países que mantienen la pena de muerte defienden a menudo su postura alegando que la manera en que la aplican es conforme con el derecho internacional de los derechos humanos. Sus acciones de ayer contradicen flagrantemente estas afirmaciones.”

Los activistas de Amnistía Internacional han hecho amplia campaña contra la pena de muerte. En los últimos días, se han entregado a las autoridades de Georgia casi un millón de firmas en favor de Troy Davis, instándolas a conmutar su condena de muerte. Asimismo, se han celebrado vigilias y actos en unos 300 lugares de todo el mundo.

Troy Davis fue condenado a muerte en 1991 por el asesinato del agente de policía Mark Allen MacPhail, cometido en Savannah, Georgia. La acusación contra él se basaba principalmente en declaraciones de testigos presenciales.

Desde su juicio en 1991, siete de los nueve testigos clave se han retractado de su testimonio o lo han modificado, y algunos han denunciado coacción policial.

El adolescente iraní Alireza Molla-Soltani fue ahorcado el miércoles por la mañana ante una gran multitud en la ciudad de Karaj.

Había sido condenado a muerte el mes pasado por apuñalar a Ruhollah Dadashi, un popular atleta, durante una disputa de tráfico ocurrida el 17 de julio. El joven, de 17 años, declaró que le había entrado el pánico y había apuñalado a Ruhollah Dadashi en defensa propia cuando éste lo atacó en la oscuridad, según los medios de comunicación locales.

Zahid Husain Shah, detenido en 2008 por narcotráfico, fue ejecutado en China mediante inyección letal el miércoles.

Ese mismo día, Lawrence Brewer fue ejecutado también en Huntsville, Texas. Había sido condenado a muerte por su implicación en el homicidio de James Byrd, Jr., cometido en junio de 1998.

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, sin excepción.

“La pena de muerte es un síntoma de la cultura de la violencia, no una solución a ella”, ha manifestado Guadalupe Marengo.

“Esperemos que las terribles ejecuciones llevadas a cabo hoy impulsen a la membresía de Amnistía Internacional, y a otros activistas, a seguir luchando contra la pena de muerte.”

Además de en Estados Unidos, China e Irán, la campaña de Amnistía Internacional por la abolición de la pena de muerte se centra también en Bielorrusia.

Amnistía Internacional trabaja conjuntamente con la ONG Centro de Derechos Humanos Viasna, en Bielorrusia, para pedir al presidente Lukashenko que suspenda de inmediato las ejecuciones y conmute todas las condenas a muerte.

Hasta 400 personas pueden haber sido ejecutadas en Bielorrusia desde que el país se independizó en 1991.

Tras un año sin ejecuciones, las autoridades bielorrusas ejecutaron a dos hombres en 2010 y condenaron a muerte a tres personas; además, se cree que dos hombres fueron ejecutados entre el 14 y el 19 de julio de 2011, aunque estas muertes no se han confirmado oficialmente.

Bielorrusia es el último país de Europa y de la antigua Unión Soviética que sigue llevando a cabo ejecuciones.

“Es hora de que Estados Unidos, China, Irán y Bielorrusia reconozcan lo aislados que están del resto del mundo”, ha manifestado Guadalupe Marengo.

Cuando la locomotora tira para atrás

Brasil, devaluación e inflación

Por Fabián Amico

El sistema de metas de inflación fue instituido en Brasil a mediados de 1999 e implica que el Banco Central tenga como único objetivo de política el control de la inflación, que debe permanecer dentro de un rango predefinido cada año. Esas metas no fueron alcanzadas entre 2001 y 2003, pero desde 2004 el gobierno ha tenido éxito en mantener la inflación dentro del rango fijado cada año, incluso en el turbulento año de 2008.

La historia oficial, que el Banco Central y el gobierno brasileño aparentemente creen, es que la inflación provocada por un “exceso” de demanda agregada. Por ende, esta historia cuenta que cuando el Banco Central aumenta las tasas de interés esto produce una reducción en la demanda agregada (disminuye el consumo y la inversión) y por lo tanto, reduce la inflación.

Sin embargo, varios economistas brasileños han demostrado que la inflación en Brasil se debe a presiones por el alza de los costos, y no tiene relación con los cambios en la demanda agregada. Muestran que, en realidad, el sistema de metas de inflación funciona en Brasil de un modo muy distinto al proclamado oficialmente.

La secuencia es como sigue: la inflación doméstica aumenta por el alza de los precios internacionales (lo que impacta tanto de los precios de importación como de exportación) y su impacto en los costos, luego el Banco Central sube la tasa de interés con la intención de contraer la demanda agregada. Pero esta no tiene relación con la inflación. Entonces, ¿cómo bajan la inflación -que no es por “exceso de demanda”- usando la suba de la tasa de interés?

El alza de la tasa de interés brasileña aumenta el diferencial respecto de la tasa de interés internacional. Esto estimula el ingreso de capitales financieros desde el exterior atraidos por ese diferencial de tasas que produce grandes ganancias. El ingreso de dólares produce la caída del tipo de cambio y la apreciación del real reduce la inflación importada.

Un ejemplo: supongamos que en 2007 Brasil importaba petróleo a setenta dólares el barril con un tipo de cambio de dos reales por dólar. Eso da un precio interno de 140 reales por barril. En 2008 el precio internacional del barril pasa a 85 dólares (un 21 por ciento de aumento), pero el Banco Central brasileño sube las tasas de interés y valoriza la cotización del real. De modo que ahora -supongamos- el tipo de cambio es 1,6 reales por dólar. Luego, eso da un precio interno de 136 reales el barril, casi un tres por ciento inferior al de 2007. Este fue el modo en que Brasil controló la inflación importada mediante el manejo de la tasa de interés y con la historia -ficticia- de que estaba controlando los “excesos de demanda”.

Así, el Banco Central de Brasil fue capaz de cumplir su meta de inflación después de 2004 por medio de una continua apreciación del tipo de cambio. Un serio efecto perjudicial de la gran apreciación del tipo de cambio durante los últimos siete años fue su efecto nocivo sobre la competitividad industrial brasileña, especialmente en las industrias de mayor tecnología. Otro de los efectos nocivos es el rápido deterioro de la balanza por cuenta corriente.

Frente a esto, algunos economistas sostenían que el gobierno brasileño debía recortar el gasto público, para ayudar a reducir la demanda agregada y «permitir» que el Banco Central pudiera bajar las tasas de interés y así frenar la apreciación de la moneda (o incluso devaluar). Y esto es precisamente lo que Brasil está haciendo en estos días.

En principio ya hay evidencia de que la combinación de ajuste fiscal con reducción de las tasas de interés (más devaluación) está produciendo una baja pronunciada del crecimiento y una reducción de los salarios reales, sin ningún tipo de impacto directo y sistemático sobre la inflación, ya que la inflación se debe a las presiones de costos. De hecho la inflación sigue en alza, estimulada por la devaluación del real. Así, desde una perspectiva de crecimiento para 2011 inicialmente planteada en torno al 7,5 por ciento, el gobierno revisó a la baja su proyección hasta fijarla en torno del 3,7 recientemente.

Es interesante la experiencia brasileña porque hasta no hace mucho algunos economistas argentinos proponían la misma receta para la inflación (y para la apreciación cambiaria) de Argentina: ajuste fiscal más devaluación. Más aún, la incipiente devaluación del real ya despertó alarma entre algunos empresarios argentinos que exportan hacia Brasil, los que reclaman una devaluación del peso argentino para “recuperar competitividad”.

Aquí emergen dos aspectos muy reveladores. Primero, Argentina debe apuntar a profundizar sus políticas industriales internas sin esperar nada de Brasil y sin descansar en las supuestas bondades del tipo de cambio como herramienta exclusiva de determinación de la competitividad. Brasil no es la “locomotora” de la integración, sino un furgón de cola que tira para atrás. Y su futuro es incierto. Segundo, el Estado debe generar políticas agresivas de recuperación de la competitividad doméstica que excedan el manejo del tipo de cambio. En este punto, la opción es que para ahorrar divisas hay que gastar más pesos: hacer mucha inversión en sustitución de importaciones y en mejorar la productividad media de la economía, buscando inducir un cambio estructural que permita sostener el crecimiento en el futuro. En síntesis, para tener una buena perfomance externa, que permita un crecimiento sostenido del producto, el empleo y los salarios, hay que mirar hacia adentro y enfrentar las ineludibles asignaturas pendientes del desarrollo.

Fecha de Inicio: sábado 1º de octubre
Duración: 5 semanas
Lugar: Larrea 674, 2do piso- CABA
Modalidad: Semipresencial. 4 clases presenciales y 2 virtuales. Al finalizar el curso las personas asistentes deberán presentar un trabajo final para su aprobación.
CURSO ARANCELADO: se darán becas parciales. Solicitar formulario
Cuerpo Docente: El equipo está integrando por especialistas en la temática a nivel nacional e internacional.

Objetivos:
a- Analizar la prostitución y trata de personas como fenómenos históricos vinculados a la violencia de género.

b- Exponer, analizar, discutir y homogenizar conceptos relativos a la trata y el tráfico de personas, con énfasis en una perspectiva de derechos humanos y género.

c- Presentar los instrumentos internacionales para la lucha contra la trata de personas, con especial hincapié en los derechos de las víctimas. Reseñar el encuadre normativo vigente en Argentina.

d- Profundizar aspectos de la responsabilidad estatal en materia de trata de personas, sus alcances y limitaciones.

e- Introducir los criterios fundamentales para la prevención y asistencia a víctimas.

Programa

1. Género y derechos Humanos. La prostitución y la trata como fenómenos históricos

2. Marco teórico: Discusiones político conceptuales en torno a la trata y el tráfico de personas. Demanda, mercados y clientes. Rutas de la Trata

3. Legislación nacional e internacional. Legislación comparada

4. La prevención en la trata de personas. Asistencia a las víctimas de trata y prostitución. Recursos

5. El rol de los medios de comunicación

6. Trabajo en red

Para mayor información: noor.bohemia@gmail.com, con copia a : ratt.argentina@yahoo.com.ar

Tele/fax: 01146547243
Cel: 011 1553240532 – 011 1563703014

En su última sesión la Comisión Directiva de la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization), organismo especializado de las Naciones Unidas en materia educativa, decidió sumar al CLADEM como miembro del grupo de organizaciones no gubernamentales a las cuales el organismo internacional consulta en temas referidos a sus experticias, en particular en esta caso en el área de Educación para Todos (CCNGO/EFA).

CLADEM es una organización regional que articula a personas y organizaciones feministas de América Latina y el Caribe. Desde un enfoque jurídico político, busca aportar a la transformación social y a la construcción de democracias radicales, desde una perspectiva de interseccionalidad, que reconoce la diversidad cultural, étnico-racial, sexual y social, para el pleno ejercicio y disfrute de los derechos humanos de las mujeres.
Desde 2009 CLADEM impulsa la campaña “educación no sexista y antidiscriminatoria”, una articulación plural de organizaciones y personas de la sociedad civil latinoamericana y caribeña, en defensa y promoción del derecho humano a una educación pública, laica y gratuita para todas y todos.

Esta articulación está integrada entre otras organizaciones por REPEM, IGLHRC, ICAE, Ação Educativa, IPS y ECOS que ha hecho posible un amplia plataforma política en la lucha por la educación no sexista y es en este el marco en que CLADEM se integra al mecanismos de consulta colectiva de la UNESCO.

Este reconocimiento que se suma al estatus consultivo, Categoría II, que tiene CLADEM desde 1995 ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a la admisión para participar en las actividades de la OEA desde el 2002, Esta admisión como miembro del mecanismos de consulta, reafirma la necesidad de profundizar e incorporar educación como eje transversal en nuestras acciones feministas.

Crisálida manifiesta su preocupación frente a las manifestaciones públicas de la Red de Padres de Tucumán y alienta al gobierno provincial, a brindar mayor apoyo a la distribución de la revista “Educación Sexual Integral. Para charlar en familia”, editada por el Ministerio de Educación de la Nación.
Recordamos a la red de Padres de Tucumán y a la comunidad que nuestra Constitución Nacional establece que “La educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana” (En la constitución de la provincia de Tucumán: Art. 144.- La educación tendrá por finalidad la formación integral de la persona humana, atendiendo su vocación por el destino trascendente) y sin duda la sexualidad es un componente fundamental de este desarrollo integral, pues está ligada indisolublemente a la identidad de la persona y es fundamental en el desarrollo de vínculos. En ese sentido, no es posible hablar de garantizar el derecho a la educación sin garantizar la educación sexual integral (ESI). La educación sexual como derecho humano y abordada de manera integral, articula las dimensiones biológica, psicológica, social, afectiva y ética, reconociendo a las niñas(os) y adolescentes como sujetas(os) de derecho; dotándolas(os) de herramientas para tomar decisiones informadas, para que diseñen su propio proyecto de vida y lo lleven a cabo. Esta mirada integral de las personas trasciende lo exclusivamente biológico y corporal para incluir aspectos que tienen que ver con lo social, con lo normativo, con lo afectivo, con las relaciones interpersonales, con el respeto a la diversidad y la equidad entre hombres y mujeres.

Existen compromisos internacionales y un marco normativo nacional que favorece la Educación Sexual Integral. Sinembargo es preocupante constatar que aun no se cumple, por diversas razones. Nos preocupa que la educación continúe sin ser una educación Laica como corresponde a un Estado democrático, sino más bien está siendo influenciada por determinados contenidos confesionales sesgando el verdadero objetivo de la educación. Es así, que la sexualidad suele ser asociada a tabúes, prejuicios, mitos, miedos y vergüenzas. La educación sexual ha sido abordada tradicionalmente de manera represiva y limitada, emitiendo mensajes de prohibiciones frente al ejercicio de la sexualidad y/o reduciéndola a información sobre anatomía. Además, en el sistema educativo, se mantienen y refuerzan estereotipos y exclusiones por razones de género, edad, raza, orientación sexual; con diversas dificultades y barreras por parte de docentes para abordar estos temas. Esto revela un escenario de derechos restringidos para adolescentes, vulnerando derechos fundamentales como su derecho a la educación, a la libre determinación, a la igualdad y su derecho a la salud.
Una educación sexual integral no sólo plasmada en documentos y normas, sino implementada en las aulas, donde se promuevan procesos participativos con adolescentes, facilitando el conocimiento del propio cuerpo como base para el ejercicio de su ciudadanía que incluyen el respeto y ejercicios de sus derechos sexuales y derechos reproductivos, garantizando así su derecho a la educación. Por lo tanto debe considerar especialmente la diversidad afectiva sexual y las diferentes identidades y expresiones de género. Una escuela que excluya y discrimine atenta contra los derechos de niños y niñas a recibir una educación y a construir su propio proyecto de vida.
Por otra parte, desde Crisálida queremos recordarles a la red de Padres que nuestra Constitución Nacional en su Art 75 Inc. 19, establece que “la educación debe asegurar la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna” . Los términos en que se expresa la red de Padres con fuertes connotaciones misóginas; reproducen y alientan la discriminación hacia personas gays, lesbianas, bisexuales y trans (LGBT). Expresiones que rechazamos y repudiamos, alentando a las autoridades competentes a tomar cartas en el asunto frente a esta tipo de apologías, que suelen materializarse en prácticas discriminatorias contra grupos vulnerables.
Por último, instamos al Estado provincial y nacional a que de forma inmediata protejan a los niños, las niñas y adolescentes que hoy integran las familias de red de Padres, dado que claramente en el seno de las mismas se enseñan mensajes de odio, discriminación y exclusión. Mensajes que atentan contra el derecho superior de niños, niñas y adolescentes, garantizados en nuestra constitución nacional.

Comisión Directiva de Crisálida biblioteca popular de Género, Diversidad Afectiva Sexual y Derechos Humanos.
San Miguel de Tucumán – 8 de agosto de 2011

En los últimos días, los diarios Perfil.com y Libre —del mismo grupo editorial— han pretendido instalar la idea de que el reconocido jurista Eugenio Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, regentea prostíbulos. Con el tono característico de la prensa amarilla, partiendo de un dato aparentemente cierto (que en algunas propiedades del juez, alquiladas por terceros/as a través de una inmobiliaria, había mujeres que ejercían la prostitución), luego distorsionado por completo, estas publicaciones prácticamente le imputaron al Dr. Zaffaroni responsabilidades delictivas, nunca precisadas, además de poner en duda su honestidad, llegando al extremo de iniciar esta campaña de desprestigio titulando: “El puticlub del juez”. A partir de allí, nuevos artículos en Clarín, La Nación y otros medios dieron continuidad a la instalación de esa idea, transformándola en una bola de nieve que continuaba creciendo y ensuciando a una persona honesta. A los y las abajo firmantes no se nos escapa el rol que cumple Zaffaroni en esta sociedad y en este momento de la democracia argentina. Como abogado, jurista, profesor y doctrinario del Derecho, legislador y constituyente, ha sido siempre un fiel defensor de las garantías constitucionales, los valores democráticos, la protección de los más débiles y la igualdad de derechos. Como juez de la Corte, ha escrito y/o firmado fallos de enorme trascendencia en materia de libertades individuales, derechos de los/as trabajadores/as y de las minorías, fin de la impunidad del Terrorismo de Estado, protección de los derechos humanos y defensa del medio ambiente, entre otros temas. A lo largo de su intachable y reconocida trayectoria, que incluye decenas de libros, décadas de docencia y el reconocimiento como doctor honoris causa de decenas de universidades de todo el mundo, Zaffaroni ha cuestionado el discurso represivo, la discriminación y la estigmatización de grupos sociales, la criminalización de la pobreza, el uso selectivo del poder punitivo del Estado, la corrupción y el autogobierno policial, y ha aportado al debate social sobre la seguridad pública lúcidas y valientes consideraciones. Su último libro, “La palabra de los muertos”, es un brillante ejemplo de esto último, tan necesario en tiempos en los que la “criminología mediática”, como él la llama, instala falsos debates sobre la seguridad y el derecho penal y lleva a la implementación de políticas públicas demagógicas, ineficaces y perjudiciales para la democracia. Creemos que eso es lo que está en juego en esta campaña de desprestigio: detrás de los titulares escandalosos y malintencionados está el objetivo de que Zaffaroni renuncie a su cargo como juez de la Corte Suprema. Detrás de quienes pretenden condenarlo sin pruebas a través de las páginas de medios sensacionalistas, ya comienzan a asomar los rostros y los nombres de algunos de los sectores reaccionarios a los que nunca les gustó que Zaffaroni estuviera en la Corte. No podemos pecar de “imparciales” frente a estos hechos, que tienen que ver con la ética de nuestra profesión, pero aún más con la defensa de un Estado de derecho respetuoso de las garantías constitucionales y los derechos humanos. El objetivo de sacar a Zaffaroni de la Corte se hace cada vez más evidente con el correr de los días, y llegó a ser explicitado por el candidato Ricardo Alfonsín, que reclamó públicamente al juez “dar un paso al costado”. Mientras tanto, en las redes sociales, el jefe de redacción de Libre —el diario que lideró la campaña contra el juez— lanza todo tipo de acusaciones en su contra, resucitando inclusive viejas imputaciones ya demostradas en su falsedad en el momento de ser nombrado Zaffaroni juez de la Corte en 2003, tras sus contundentes respuestas en la histórica audiencia pública que precedió a la votación de su pliego, la primera en la que un candidato a juez del máximo tribunal pasó por el novedoso sistema establecido por el decreto 222 de ex presidente Néstor Kirchner, que dio lugar a la Corte de lujo que hoy tiene nuestro país. Como trabajadores y trabajadoras de prensa, no podemos callarnos cuando un sector del periodismo se pone al servicio de este tipo de maniobras. Y creemos que esta situación debería servir para abrir un debate sobre la ética de nuestra profesión. Es el momento de replantearnos qué estamos haciendo con este oficio por el que muchos se jugaron la vida. No creemos que la libertad de expresión deba ser bastardeada de esta forma, transformando medios de comunicación en medios de difamación y calumnia. Una de las personalidades más prestigiosas de Latinoamerica ahí está, sometido en medio de una campaña electoral a una especie de tribunal de inquisición mediático dominado por el amarillismo y la mentira. Por eso, los y las periodistas abajo firmantes expresamos nuestra solidaridad con el doctor Zaffaroni y convocamos a nuestros/as colegas a pensar colectivamente lo que entendemos por periodismo y los valores éticos que deberían guiarnos en el ejercicio de nuestra profesión.

FIRMADO POR: Víctor Hugo Morales, Cynthia García, Bruno Bimbi, Roberto Caballero, María Sucarrat, Gustavo Cirelli, Daniel Tognetti, Maximiliano Montenegro, Mariana Montero, Hernán Brienza, Eduardo Aliverti, María Seoane, Sandra Russo, Adrián Murano, Luis Tonelli, Alfredo Zaiat, Vicente Battista, Liliana López Foresi, Nora Veiras, Andrés Osojnik, Andrea Recúpero, Luciana Peker, Santiago Varela, Alejandro Wall, Claudio Mardones, Wences Rubio, Ana von Rebeur, Gabriela Carchak, Alejandra Dandan, Mariano Blejman, Marta Dillon, Mariana Moyano, Vicente Muleiro, Ezequiel Fernández Moores, Eduardo Fabregat, Oscar González, Abelardo Vitale (Mendieta), Horacio Cecchi, Florencia Peña, Mauro Federico, Orlando Barone, Roxana Barone, Ramón Chao, Pablo Robledo, Alberto López Girondo, Fernando Amato, Rodolfo Palacios, Juan José Panno, Liliana Hendel, Mariana Carbajal, Daniel Riera, Gabriela Vulcano, Mariana Enríquez, Federico Poore, Florencia Halfon-Laksman, Javier Romero, Adrián Di Nucci, Ana Clara Pérez Cotten, Ángela Larena, Alfredo Grieco y Bavio, Daniel Mariatti, Elio Brat, Juan Carlos Bettanin, Lucas Carrasco, Edgardo Esteban, Mario Burgos, Pablo Méndez Shiff, Pablo Wittner, Alejandro César Agostinelli, Marta César, Julio Rudman, Alfredo Simón, Gabriela Pepe, Lenny Cáceres, Federico Sierra, Juan Tauil, Gustavo Pecoraro, Javier Rombouts, Daniela Pasik, Gabriel Stekolschik, Nicolás Fiorentino, Guillermo Falciani, Pablo Marchetti, Dante López Foresi, Fernando Sánchez, Valeria Parente, Sandra Castillo, Pablo Lozano, Doris E. Bustamante Cabrales, Eduardo Schellemberg, Andrea Schellenberg, Dardo Ceballos, Fabián Rodríguez, Liliana Giannatasio, Claudia Perugino, Soledad Ceballos, Germán Alemanni, Claudio Gastaldi, Fernando Mazzeo, Silvina Molina, Silvana Álvarez, Alicia Beltrami, Laura Cukierman, Hugo F. Sánchez, Gloria Beretervide, Sergio Olguín, Sandra Chaher, Eduardo Videla, Mariano Vázquez, Sonia Santoro, Dante A. J. Peralta, Cecilia Sainz, Fabián Rodríguez, Luis Zarranz, Yenny Durán, Pablo Aro Geraldes, Martín de Vedia y Mitre, Adriana Muñoz, Lucía García Itzigsohn, Natalia Brite, Roberto Lago, Mario Boschi, Laura Assandri, Jorge Benedetti, Gustavo Diaz Fernandez, Guillermo Falciani, Guillermo Lipis, Martín Soler, Sol Peralta, Horacio Lutzky, Rubén Pereyra, Sivina Molina, Valeria Cantor, Enrique Pareta, Ana Ina Lomazzi, Iván Schargrodsky, María Silvia Repettur, Octavio Halle, Valodia Nichajew, Ezequiel Meler, Guido Encina, Felipe Alonso, Carlos Baulde, Marina Eleonora Rubio, Andrés Valenzuela, Daniel Calabrese, Emiliano Azubel, Facundo Berón, Alejandro Costanzo, Marcela Alejandra Ochiuzzo, Oscar Finkelstein, Juan Suárez, Mariana López, Javier Ramos Mejía, Cristian Arrigoni, Manuel Mas, Miguel García, Irupé Tentorio, Fernando Belvedere, José Giménez, Romina Ruffato, Juan Francisco Gentile, Ileana Panthou, Santiago Pirolo, Héctor Emmanuel Olea, Juan Ignacio Agosto, Nicolás Furfaro, María de los Ángeles Cañón, Lucas Babino, Teresa Gatto, Gabriel Del Rosario, Gabriel Link, María Laura Manzotti, Adrián Pérez, Sebastián De Cicco, Germán Martínez Alonso, Hernán Campaniello, Rodolfo Pagliere, Mariano Lago, Vito Amalfitano, Mónica Bertonazzi, Oscar “Gomita” Gómez, Fabricio Lupo, Carla Maglio, Santiago Martín González Buron, Leonardo Gudiño, Norma Loto, Pablo Fornero, Virginia Mileto, Claudia Cambi, Gustavo Bruzos, Bruno Correa, Gabriel Rocca, Fabiana García, Lucas Laviana Solanet, Camilo Hase Amado, Estefanía Iñíguez, Osvaldo René Nieva, Ivana Mondelo, Adrián González, Diego C. Bocchio, Marcela Osa, Rubén Ricardo García, Ezequiel Ganem, Laura Chertkoff, Diego Martínez, Ángel Manuel Veliz, Mariana Olguín, Carlos Prado, Marta Vassallo, Fernando Torrillate, Carol Abousleiman, Mónica Papaiani, Emanuel Respighi, Daniel Cholakian, Eduardo Betas, Edgardo Abramovich, Melisa Marturano, María Arena, Carlos Echeverría, Gerardo Korzin, Guadalupe Soledad López, Marcelo S. Rodríguez, Horacio Çaró, Tomás Ignacio Martín, Silvia Beiguelman, María Consuelo Cabral, Olga Castro Busso, Iván Tcach, Ester Stekelberg, Susana Gallardo, Ana Pía Lanfranchi, Nadia Mansilla, César Salvucci, Jorge Luis Calza, Fernando Eliseo Barraza, Cecilia Dellozo, Lucía Lledó, Fernando Torrillate, Javier Rombouts, Virginia Mileto, Cecilia Alduni, Esteban A. Pérez, Ariel Feiguin, María Belén Sosa, Roque Jaimes, M. Fernanda Giraudo, Vilma Noce, María E. Vidal, Gonzalo Bernárdez, Roxana Silvia Arazi, Hugo Muleiro, Daniela Giannatasio, Carlos Folias, Rubén Oscar Ascua, Karina Micheletto, Santiago Giordano, Jorge Bernárdez, Néstor J. Llido, Micaela Polak, Aníbal Rushan, Juan E. Basso, Marcelo Manuele, Isauro Martínez, Cecilia Fumagali, Paula Niccolini, Lalo Puccio, Marcelo Chelo Ayala, Telma Luzzani, Ramiro Rearte, Demián Verduga, Camila Matrero, Alejandro Caravario, Rady Piraccini, Víctor Cagnin, Florencia Basso, María Itumelia Torres, María Eva Guevara, Ariel Lijalad, Gabriel Morini, Martín Canay, Marcelo Pascuccio, Nora Sánchez, Fabiana Segovia, César Ferri, Raúl Arcomano, Celeste del Bianco, Luciana Mazza Toimil, Martín Fedele, Hernán Lascano, Néstor Busso, Luciano Ruiz, Paola Irurtia, Leo Graciarena, Paola Irurtia, Leo Graciarena, Hugo Gulman, Ángel Berlangaradar, Katy García, David Thomson, Alejandro Ariel Goldin, Marcelo Cena, Cecilia Cortez, Oscar Guisoni, Juan Carlos Downes, Gisella López, Nicolás Zalcman, Ricardo Gotta, Paulina Carreño, Javier García Alfaro, Santiago Picciani Martinez, Miguel Mendoza Padilla y siguen las firmas…